Autor: Enric Vidal
Una de las muchas preguntas que quedan por responder en el campo de las enfermedades priónicas animales es si los priones causantes de la Enfermedad caquectizante crónica de los cérvidos, CWD en sus siglas en inglés (Chronic wasting disease), son capaces de infectar a las personas o no. Tras el salto de los priones de vacas locas a los humanos, esta es una de las grandes preocupaciones en Norteamérica, y más recientemente en el norte de Europa también, donde esta enfermedad circula en las poblaciones silvestres y domésticas de cérvidos.
La buena noticia es que a diferencia de lo que ocurre con los priones de vaca loca, la gran mayoría de los estudios experimentales, realizados con ratones transgénicos que expresan la proteína del prion humana o en primates no humanos, indican que los humanos no son susceptibles a los priones de cérvido. Sin embargo, las técnicas de amplificación in vitro del maplegamiento proteico (conocida como PMCA, por sus siglas en inglés) si han demostrado que la proteína del prion humana se puede malplegar a partir de priones de CWD.
Distribución de los brotes de CWD en cérvidos de Norteamérica. Fuente USGS.
La sociedad está cada día más sensibilizada al uso de animales de experimentación por lo que des de la ciencia se ha desarrollado un nuevo modelo para estudiar la capacidad de infección de priones a humanos que no requiere del uso de animales: los organoides de cerebro. Consisten en pequeños acúmulos de células nerviosas generados a partir de células madre pluripotentes inducidas humanas. Mediante el uso de ciertos factores de crecimiento, estas células madre se pueden diferenciar en las células que forman el sistema nervioso humano, pero en una placa de cultivo celular, de modo que, con ciertas limitaciones, representan un modelo de infección mucho más parecido a un cerebro humano que cualquier ratón transgénico y sin necesidad de utilizar animales.
En este estudio se han generado estos organoides de cerebro humano y se han inoculado con distintos tipos de priones de CWD. Previamente se ha demostrado que estos organoides son susceptible a la infección por priones humanos (como los causantes de la enfermedad de Creutzfeldt Jacob). Tras largas incubaciones no se han podido demostrar evidencia de infección en ninguno de los organoides de cerebro humanos inoculados con priones de cérvido. Así pues, este estudio se suma a tantos otros previos en los que se evidencia que hay una fuerte barrera de transmisión entre los priones de cérvidos y los humanos.
A pesar de que las limitaciones del modelo no permiten descartar al 100% el potencial zoonótico de los priones de cérvido (quedan muchas cepas de CWD por analizar, otros genotipos humanos, etc), estos resultados son una buena noticia, especialmente por el desarrollo de nuevos modelos de infección que nos permiten obtener información sin necesidad de utilizar animales.
Puedes acceder al estudio completo aquí.