La detección inequívoca de enfermedades priónicas en pacientes es un desafío al que todavía nos enfrentamos, ya que en muchos casos el diagnóstico se hace por la sintomatología que presentan estos pacientes, y no detectando marcadores únicos de la enfermedad hasta que se realiza una autopsia.
La aparición de la técnica conocida como RT-QuIC (de sus siglas en inglés Real Time Quaking Induced Conversion, conversión inducida por agitación en tiempo real) permitió la detección de la proteína priónica malplegada en líquido cefalorraquídeo (LCR) de pacientes, confirmando así el diagnóstico. Sin embargo, la extracción de líquido cefalorraquídeo es un protocolo que puede resultar invasivo, por lo que continúa la búsqueda de pruebas menos invasivas. En esta línea, un estudio llevado a cabo en la Universidad alemana de Göttingen describió que se podía diagnosticar de forma muy eficiente la enfermedad priónica en lágrimas de pacientes. Basándose en estos resultados, un nuevo estudio publicado el mes pasado en la revista Acta Neuropathologica Communications demostró que cambiando la proteína que se usa como sustrato en la detección, se puede mejorar la misma enormemente.
La RT-QuIC funciona amplificado una señal indetectable de trazas de PrP malplegada (semilla) en una muestra de un paciente hasta que puede ser detectada en el laboratorio. Para ello, se incuba la muestra del paciente con proteína PrP no malplegada, que es el sustrato de la reacción. Los científicos querían averiguar si utilizar la proteína humana con la mutación E200K como sustrato sería más eficiente que los sustratos de referencia que se usaban hasta ahora, basándose en que esta proteína tiene una mayor tendencia al malplegamiento y eso podía reflejarse en la prueba. Cabe aclarar que, aunque esta mutación aparezca en cohortes genéticas de enfermedad priónica, no se ha utilizado proteína de pacientes como sustrato, sino que es proteína sana producida en bacterias, que se postula que podría ser más susceptible al ensayo dado que la mutación haga que sea más fácil transformarla.
En efecto, los investigadores confirmaron que esta proteína tenía una mayor capacidad de diferenciar las muestras de pacientes positivos de los controles sanos que todas las que se usaban hasta el momento en el líquido cefalorraquídeo. La prueba no sólo funcionó mejor en el LCR sino que también lo hizo en lágrimas, permitiendo así obtener un biomarcador en un fluido que, al tener muchas menos proteínas que la sangre, presenta menor número de posibles contaminantes que interfieran con el ensayo. El ensayo fue positivo para muestras que provenían de una cohorte de pacientes de enfermedad de Creutzfeldt-Jakob esporádica, así como portadores de distintas mutaciones de CJD genético, y FFI y GSS (que se han detectado en un alto porcentaje de los casos y eran notablemente difíciles de detectar con este tipo de pruebas hasta la fecha).
Aunque el estudio presenta algunas limitaciones, y en algunos casos no se reconozcan muestras positivas, o se identifiquen como positivos pacientes de otras neuropatías como la enfermedad de Alzheimer, el porcentaje en el que esto sucede es muy bajo y los investigadores están convencidos de haber encontrado un test mínimamente invasivo que permite el diagnóstico de distintas enfermedades priónicas a través de la RT-QuIC. Además, podría servir para desarrollar historias clínicas que permitan predecir la ventana terapéutica de futuras terapias.
Los autores del estudio agradecen a la Fundación Española de Enfermedades Priónicas la donación de muestras de líquido lacrimal libres de priones que han servido de control negativo y permitido que el estudio se lleve a cabo.
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